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Enrique Santos Discépolo - Cambalache.

Saludos

Estamos en un tiempo extraño en que, en pocos años, se ha conseguido que nos odiemos entre nosotros, un tiempo en que se llega a extremos de no valorar cosas tan importantes como la educación.

Todo esto está dirigido, nada es casual.

La puntilla la van a dar con unas leyes que facilitan la incompetencia y matan el esfuerzo personal.

Cada vez se lee menos porque no se practica, hasta los libros nos los dan hablados. Y algo tan importante como la posesión del segundo idioma más hablado del mundo se cuestiona y se intenta desmerecer frente a otras lenguas, igualmente de importantes para sus usuarios, pero infinitamente más locales y, por lo tanto, con una mínima proyección global.

Nada es casual, si ya los niños no saben leer, ¿cómo van a hacerlo en un idioma que no han aprendido? Se ven obligados, los menos favorecidos, a perder un bagaje cultural de cientos de millones de historias y a enclaustrarse, en una época de globalización mundial, en pequeños terruños o reinos de taifas que pondrán muy difícil el salir al mundo con unos conocimientos ámplios.

Porque nadie conoce en que comarca o país tendrá que trabajar mañana y la competencia, por cuatro puestos que no habrán sido asignados a los robots, será feroz. Vamos a seguir poniendo historias, cuentos, recuerdos, anécdotas, etc. Pequeñas lecturas para que, desde el pc, la tablet o el móvil, sean leídas en pocos minutos y de manera gratuita. Con esto intentaremos contribuir, en nuestra medida, a entretener en estos tiempos, presentes y futuros, de confinamiento y a ponernos en contacto, con quien lo desee, para que pueda contar su historia o simplemente nos de la idea para que la desarrollemos.

¿Palabros?

Es increíble la de vueltas que a veces se le da al lenguaje para “no decir lo que estoy diciendo”, y “terminar haciendo lo que digo que no pienso hacer”.

Para esto, los políticos son verdaderos expertos.

Con la influencia de la televisión, las redes sociales y la prensa, hemos conseguido que el juego de palabras, para no decir lo que digo y no hacer lo que hago, haya llegado a unos límites que tratan, a quien les escucha, de que tenga la mente plana, en lo que es una falta de respeto de difícil calificación. Y en gran parte tienen razón.

Hace apenas unos meses el líder de Podemos decía que no podíamos mantener en el gobierno a “un partido corrupto” y participa activamente en una moción de censura contra él. Esta misma mañana cuando la corrupción afecta al PSOE, termina de decirnos que ahora es distinto “porque aquella corrupción se debía al bipartidismo” y eso pertenece al pasado. Hipócrita declaración, cuando ahora ya no conviene ser tan crítico porque se debe al pacto en proceso con ese mismo partido.

A continuación sale el portavoz del PSOE, vicepresidente del gobierno en funciones, y declara, sin empacho alguno, que aquella corrupción no era del PSOE, que fue cosa de la Junta de Andalucía. Por un momento pretende hacernos olvidar que los sentenciados hoy eran nada menos que los más altos cargos de su partido en Andalucía. Probablemente ha tenido un lapsus momentáneo.

¿Por que no se les llama a las cosas por su nombre? ¿Por que no se utilizan por su definición en español? Naturalmente, es una pregunta retórica.

La izquierda es “comunista”, cuando se quiso descafeinar pasó a ser “eurocomunista” y cuando se reniega totalmente de sus orígenes se declara “socialista” y tiene que inventarse un “palabro” como: “progresista”. ¿Esto que es? ¿Qué es ser progresista”? Yo quiero entender que un médico que inventa un nuevo tratamiento (por ejemplo), es “progresista”. Un empresario que da trabajo a la gente y lucha por su país ¿no es “progresista”? O acaso lo es mucho más un político, que no ha hecho nunca nada más que hablar, pero no ha creado nada en su vida, teniendo como única misión la de dirigirnos como borregos...

Y la palabra “feminista”…, ¿qué es?. Yo no la entiendo sino en su justa definición, supongo que debería ser lo mismo que el concepto “machista” pero practicado por mujeres.

¿Y Gay que es? Acaso no tenemos en nuestro rico diccionario la palabra homosexual que lo define perfectamente? ¿Qué problema hay en emplear la palabra en español?

Otras palabras desaparecen, quizás por ese mal llamado progresismo. Es el caso del género neutro. Ahora se llega a la estupidez de distinguir, sin necesidad alguna, “hombres y mujeres” sencillamente por no decir “personas”. ¿O es que ya no queremos que haya “personas”?

En fin, esta es la idea porque actualmente hay tantas que creo que con esto es suficiente para que la gente “culta” me pudiera decir que se pretende con esto, porque yo, en mi ignorancia, me parece que son ganas de engañar, dividir y someter por la falta de conocimientos a una gran parte de la gente (no hombres y mujeres, también está “gente”) que solo sirven para tocar las palmas cuando habla su líder correspondiente.

Paco Plumillas

Indice


  1. 0 Portada
  2. 1 Drones asesinos
  3. 2 El enemigo necesario
  4. 3 El guernica
  5. 4 La teoria de la evolución
  6. 5 La torre de Babel
  7. 6 NI una, ni grande, ni libre
  8. 7 Palabros

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