




Hace ya muchos años, existía un mundo que, seguramente por las malas artes de un brujo, ha desaparecido.
Algunas personas, todas ya muy mayores, todavía lo recuerdan, pero las malas artes del brujo maldito hacen que poco a poco caiga en el olvido y tal parezca que las personas que vivieron en aquel mundo hayan dejado de tener recuerdos de el y les parezca que el mundo actual cargado de violencia y con un mínimo de sentimientos sea el que verdaderamente nos da la felicidad.
Recordemos aquellas películas en las que el malo siempre era castigado y que la máxima violencia que se veía en las sesiones para niños eran los golpes que se pegaban entre el gato y el ratón. Después se alzaron voces muy doctas que clamaban contra la violencia de las películas de Walt Disney y dejaron paso a estas que vemos continuamente en las que la mínima violencia es coser a cualquiera (tanto da que sea bueno como malo) con una ráfaga de ametralladora.
Naturalmente los más sesudos psiquiatras te dirán que esto no es perjudicial, (la mano de las multinacionales es muy larga) y que la culpa de que nuestros hijos se droguen, se queden embarazadas y tengan que abortar, se diviertan quemando coches o la manera que tengan de divertirse es emborrachándose en unas fiestas de locura, la tenemos los padres.
Y seguramente que tienen razón pues nos hemos dejado llevar sin hacer nada a este mundo corrupto.
Naturalmente no todos son iguales ni muchísimo menos y esperemos que las futuras generaciones sepan poner a cada época en su sitio, distingan lo bueno de lo malo, la realidad de la manipulación y se sienten tranquilamente a ver las andanzas de Dumbo y si viendo Bambi se les cae una lágrima sabremos que todavía en muchas personas buenas existe la bondad de corazón y los buenos sentimientos.
Queremos desde estas humildes líneas el rendir un pequeño homenaje a aquellos cines que endulzaron nuestra niñez.Cines del domingo, cines para reunirse los padres con los hijos, los amigos o los novios. Cines que concedían un lugar de intimidad para las parejas enamoradas, que llenaban de aventuras nuestra imaginación, que nos hacían reír y llorar y que, a los niños, nos regalaban de vez en cuando, una película de Tom y Jerry. Cines que nos mostraban una España idílica con el NO-DO o Imágenes y que con el tiempo te das cuenta de que no ha cambiado nada y ahora la mentira y la manipulación se hace con la televisión (y a mucha mayor escala).
Cines que ofrecían éxitos como "Le llamaban Trinidad", que repetíamos varias veces "Barbarella" porque a Jane Fonda se le veían las "tetas" (preciosas, por cierto) o que confirmaban lo de que la realidad supera la ficción al hacer parar la proyección en el cine "Oriente" (después cine Junior y extraoficialmente llamado para siempre "El cine del crimen") porque encontraron la cabeza descuartizada del encargado detrás de la pantalla.
Francisco Oltra Mollá
El futuro imperfecto 2: Tres historias.
...de un futuro más que probable. Tres épocas de ese futuro que nos espera y que pensamos que ya es imposible el poder cambiar. Un futuro cercano en el que todavía puede quedar algo que destruir, un futuro siguiente en el que los bionicos ya nos habrán superado y otro en el que, quizás, la tierra no sea este planeta.
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